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Citroën Xantia: el antecesor del nuevo C5 X en materia de confort y comportamiento en carretera

El automóvil que retiró a Carl Lewis. Así se podría definir al Citroën Xantia recordando su campaña publicitaria en la que el atleta estadounidense debía entrar en un monasterio tras perder una apuesta en la que retaba a este automóvil a superar su estabilidad en curva. La combinación perfecta entre la suspensión Hidractiva II, el eje trasero autodireccional y el innovador sistema de antibalanceo en curva que se unieron por primera vez en el Xantia Activa de 1995 cimentó la leyenda de un modelo que abrió una nueva era para la marca.

Bajo el elegante diseño con la firma de Bertone se escondía todo un referente en materia de comportamiento en carretera y confort de marcha al conjugar los últimos avances de la electrónica con toda la experiencia de Citroën en materia de uniones al suelo hidroneumáticas. Esta filosofía innovadora se concretó en la suspensión Hidractiva, que se presentó en 1990 en el concept-car Activa II y que realizó sus primeros kilómetros en el Citroën Xm.

La suspensión Hidractiva II incorporaba la comodidad y las prestaciones de las suspensiones hidroneumáticas, con ventajas como altura constante de la carrocería al suelo que se podía situar en las posiciones “Carretera”, “Caminos” y “Grandes Obstáculos”, y sumaba la posibilidad de elegir un comportamiento Deportivo o Confort, gracias a la presencia de una tercera esfera en cada eje. En su lanzamiento, el Citroën Xantia incorporaba además un eje trasero autodireccional, también presente en modelos como el ZX, que modifica hasta en 3 grados la trayectoria de las ruedas, ofreciendo una gran estabilidad y agarre en curva.

Unas sensaciones que alcanzarían su máxima expresión en 1995 con el lanzamiento del Xantia Activa. Planteado como tope de la gama, con un motor V6 de 24 válvulas y 1.946 cm3 de cilindrada capaz de desarrollar 194 CV, estrenaba un revolucionario sistema antibalanceo en curva, que actuaba sobre la barra estabilizadora presionándola en los giros y soltándola en tramos rectos. Resultado: el Citroën Xantia era capaz de girar totalmente en plano, sin ninguna inclinación de la carrocería. Un logro que se traduce en más confort y seguridad.

En el apartado de diseño, el Citroën Xantia, en sus primeros años, siguió la estela del Citroën Xm, la gran berlina de lujo del Doble Chevrón en aquellos años. Con un perfil que aunaba la prestancia de los automóviles de tres volúmenes, el Xantia incluía la practicidad de un portón trasero, convirtiéndolo en un cinco puertas. Una estructura muy frecuente en los modelos de la marca desde entonces. La aerodinámica tuvo un papel importante, con un coeficiente Cx de 0,3. En 1997, el Xantia se sometió a un restyling en el que se dio un nuevo aspecto a su frontal: capó, calandra y paragolpes, además de reforzar su seguridad activa y pasiva, con novedades como los airbag laterales.

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Actualidad González de Automoción

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